3 de marzo de 2010

KIPP: LAS POSIBILIDADES DE CREAR EDUCACIÓN DE CALIDAD


A menudo escuchamos quejas, incomodidades y hasta denuncias en contra de nuestro sistema educativo nacional por lo inoperante, desfasado e ineficiente en lo que respecta a la metodología de la enseñanza, pésimo estado de la infraestructura y los consiguientes resultados negativos en las temáticas de la lecto-escritura y matemáticas.

Parece que la escuela pública norteamericana ha acertado con las escuelas intermedias KIPP (www.kipp.org). Desde la creación de la primera en 1994, han mantenido un sobresaliente récord de logros en sus alumnos. Hoy abarcan 66 colegios con 16,000 alumnos en 19 estados bajo la modalidad de escuelas públicas gratuitas concesionadas (charter).

Los alumnos son aceptados sin tomar en cuenta antecedentes académicos ni de comportamiento, mediante sorteo de vacantes, 35 por salón. Más del 90% son de origen afro norteamericano o latino/hispano y más del 80% tiene derecho a subsidios para su alimentación por pobreza. El 75% viene de hogares unipaternales.

El 100% de los alumnos que se inician en KIPP en 5to grado usualmente con uno o dos años de retraso en matemáticas y lenguaje, terminan el 8vo grado con promedios por encima de los del distrito escolar. Los alumnos que 4 años antes empezaron el 5to grado en el percentil 40 en matemáticas y 32 en lectura, en el año 2007 terminaron el 8vo grado en el percentil 82 en matemáticas y 60 en lectura. Ese año cerca del 95% de los egresados de KIPP ingresaron a diversas secundarias y universidades.

La disciplina y el régimen académico son muy estrictos, como en el sistema asiático. Estudian 9 horas diarias después de las cuales tienen tareas en grupos, deportes o retenciones que pueden estirar el día escolar 2 horas más además de las 2 a 3 horas de tareas en casas. Cada dos sábados tienen clases de 9.00 a 13.00 p.m. y en las vacaciones de verano tienen 3 semanas adicionales de clases de 8.00 a.m. a 2.00 p.m. Así, llegan a 60% de tiempo adicional de estudio frente a otras escuelas públicas tradicionales y cumplen con los programas con el tiempo suficiente para que los alumnos aprendan sin quedarse rezagados.

En suma, una experiencia exitosa que demuestra que la escuela funciona en la medida que haya suficiente de ella. Los alumnos no necesitan de una gran infraestructura, amplios campos deportivos, computadoras, clases pequeñas, profesores con doctorados, cocientes intelectuales más elevados. Lo que necesitan es que alguien les provea la oportunidad de tener éxito.

Sin duda, es un modelo para emular, con las consiguientes adecuaciones en función del entorno social y las posibilidades de cada localidad, región o nacionalidad. Esperemos que se ilumine la mente de nuestras autoridades educativas y tomen algunos ejemplos como el descrito en el presente artículo. Las experiencias exitosas merecen ser reconocidas y hasta emuladas.

Espero puedan ver mayores detalles clickeando la página: http://www.kipp.org/

1 comentario:

Alan Urizar dijo...

Dice la constitución que la educación escolar es un derecho que corresponde a todos los peruanos sin distinción de raza, sexo o condición social, pero lo que no se dice es que los alumnos y los profesores deben protagonizar sus propias odiseas. Por ejemplo en algunos colegios tienen que respirar polvo a causa de que al lado se construye una obra y el colefio tiene los techos agujerados, en Huancavelica alumnos de sexto grado no saben ni leer, en la selva existen escuelas donde un solo profesor tiene que repartirse surrealistamente a enseñar a varios grados. Necesitamos escuelas eficientes y justas en el Perú.

Saludos!