14 de julio de 2009

¿QUÉ ES EL G8?

El G8 (Grupo de los 8) es un grupo de discusión y asociación económica de 8 de los países económicamente más poderosos del mundo: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y Rusia.

ECONÓMICAMENTE: En conjunto, representan el 61% de la economía mundial. En 2007 en todo el mundo, el G8 abarcaba al 13,1% (870 millones de personas) de la población mundial (6.700 millones de personas) y produjo alrededor del 58% (31,5 billones de dólares) del PIB mundial (54,5 billones de dólares).

Esos ocho países industrializados contabilizan más del 70% de los gastos militares de todo el mundo.
LA SUERTE DE LOS 188 PAÍSES RESTANTES NO INTERESA AL G8, ni a su heredero el G20 en el que se han concedido ilusiones a una docena de países emergentes. Todos los días se gastan más de 2.000 millones de dólares en armamento para asegurar el acceso de las empresas a las materias primas y a los mercados. Se gastan más de 1,2 billones de dólares en armas y Jacques Diouf tiene que suplicar 60.000 millones de dólares para luchar contra el hambre. Además es conocido que mil millones de personas sufren de malnutrición. Cuando se sabe que en Estados Unidos se gastan en publicidad 400.000 millones de dólares y 30.000 millones en Francia, uno se pregunta hasta dónde puede llegar el egoísmo de los ricos.

Las múltiples injerencias hacen que los países africanos tengan muy pocas posibilidades de rebelarse, sin embargo sus materias primas atraen las ansias de todos los países industrializados, sin olvidar a China.

LA UNIÓN EUROPEA ESTÁ CONSTRUYENDO UNA FORTALEZA. Miles de refugiados procedentes de África llegan todos los meses a las islas Canarias o a las costas italianas. La mayoría de ellos son deportados inmediatamente hacia sus regiones de origen. Incluso a los refugiados procedentes de zonas de guerra, como Irak o Afganistán, se les envía de nuevo a la carnicería. En la frontera entre Estados Unidos y México se está construyendo un muro de 1.100 kilómetros para impedir la inmigración. Los trabajadores inmigrados se utilizan como una mano de obra muy barata porque el miedo a la expulsión permite mantener sus salarios y sus condiciones de trabajo bajo mínimos.