
De acuerdo a estimaciones extraoficiales se calculan entre 40 a 50 mil pérdidas humanas y no menos de tres millones de personas han sido afectados directamente por esta catástrofe. Haití es un pueblo doblemente castigado por las dictaduras que se entronizaron en el poder por muchos años, en contubernio con los gobiernos de turno de los EE.UU., quienes bajo el supuesto “proteccionismo a la democracia en América”, nunca dejaron de ser los “titiriteros” en los destinos de diversos pueblos latinoamericanos como Haití. La historia nos ha demostrado que los gobiernos norteamericanos sólo han usurpado las riquezas de los pueblos subdesarrollados como Haití.
Es tiempo de pensar en nuestros hermanos en desgracia. La ayuda material por parte de nuestro Perú se hizo presente, así como de muchos otros países. Más el temor, dolor y desconsuelo perdurarán por mucho tiempo y cualquier ayuda material no podrán borrar esta pesadilla vivida por nuestros hermanos haitianos.
Amigos cibernautas: miembros de la gran comunidad de la información y conscientes del gran pesar de nuestros hermanos en desgracia, apelo a la atención de todos ustedes a que juntemos nuestras oraciones para que la calma, la paz y el optimismo sean devueltos a todo el pueblo haitiano. Somos conscientes del poder de la oración, somos conscientes de sus efectos positivos.
Les pido por favor que todas nuestras plegarias sean elevadas a nuestro hacedor para calmar las heridas de Haití, pueblo que sufre los embates de la naturaleza.
Un abrazo fraterno a todo el pueblo de Haití.